GARA, 28/11/99

      Una propuesta que ha permanecido latente

      La existencia de una propuesta realizada el pasado verano por ETA a PNV y EA ya se conocía debido a filtraciones a los medios de comunicación, como fue el caso de la cadena española de radio Cope el 23 de setiembre de 1999. Una vez conocido el contenido exacto de la propuesta, se pueden interpretar con mucha más claridad las posiciones que en estos últimos cuatro meses han mantenido los agentes implicados.
      Si la propuesta de concreción del camino hacia un nuevo marco jurídico-político se realizó en verano pasado, muchas de las manifestaciones de los dirigentes políticos han estado orientadas en ese sentido. De hecho, el comunicado de ETA de finales del pasado agosto llama a «retomar el proceso con fuerzas renovadas, dando a conocer en qué dirección irán los siguientes pasos». La apreciación de ETA fue compartida por HB, que, al valorar el comunicado, concluye que es hora de definir el proceso y ofrecer propuestas concretas.
      El propio Joseba Egibar reconoció, en la mesa redonda organizada por GARA a comienzos de octubre, en la que también participaron Rafa Larreina y Arnaldo Otegi, que era tiempo de definición. «En cuanto a lo que pueden ser los modelos de alcance, de definición para el futuro inmediato, creo que ha llegado la hora de la verdad para que pongamos encima de la mesa los distintos proyectos y veamos cuál es el mínimo común múltiplo que hace que una comunidad de partidos políticos, movimientos abertzales, lancen una propuesta clara y nítida a la sociedad».
      No obstante, el PNV también ha querido lanzar mensajes a la izquierda abertzale para zafarse de la exigencia de toma de posición. Así, con motivo del Aberri Eguna, otra vez Egibar manifestó que «pese a que algunos quieren poner el turbo, la partitura y el ritmo los ponemos nosotros».
      Mientras en el caso de EA sus problemas internos acaparaban toda la atención de los dirigentes del partido, en el del PNV se esperaba que la ponencia política respondiera a la pregunta de qué modelo plantea la formación jeltzale. La ponencia, conocida también en los primeros días de octubre, no respondía expresamente a esta cuestión, aunque sí se dirigía a la izquierda abertzale al matizar que «en este camino no valen atajos, ni los golpes de mano, ni el voluntarismo». Para el PNV, tal y como recoge el texto, «la denominada izquierda abertzale deberá hacer pública su alternativa de construcción nacional y, a buen seguro, lo hará. Se equivocará –añade la ponencia– si, en lugar de analizar la realidad de este país, de observar con pragmatismo la fotografía social que tenemos, se obstina en plantear experimentos de laboratorio que desvirtúen el concepto global de Euzkadi».
      Efectivamente, Herri Batasuna, como adelantara hace varias semanas, prepara su propuesta para presentarla en breves fechas y toda una dinámica de contactos con grupos sociales, políticos y sindicales para explicarla al máximo número de agentes interesados posible.
      En el PNV se afirma también que el equipo de Egibar tiene por delante la labor de definir su propuesta, aunque también cuenta con la oposición interna de quienes consideran demasiado arriesgado abandonar el marco estatutario. El tono utilizado por Félix Ormazabal en una entrevista concedida a "El Correo" resultó significativo: «Si a Egibar se le enciende la lucecita y plantea otro marco, lo estudiaremos entre todos». Al tiempo de defender el Estatuto, Ormazabal sentenció que «el PNV es realista y nunca se lanzará a la aventura», en el mismo sentido de los pronunciamientos de otros líderes jelkides, como José Antonio Ardanza o Iñaki Azkuna.
      Para conocer el estado de cosas en este tema en el PNV, resultó muy interesante el comentario publicado en "Deia" por su director, Juan José Baños, el pasado 19 de noviembre: «Es momento de saber que la ingeniería política del PNV también trabaja para dar respuesta a una posibilidad de tregua definitiva por parte de ETA cuyos términos originales –aunque democráticos– son considerados estrambóticos al día de hoy por parte de los dirigentes jeltzales. Pretender que el PNV propicie una consulta popular vinculante en los seis herrialdes que lleve al abandono de las armas por parte de ETA es pretender que cambie el riesgo por el suicidio político en aras de resultados desconocidos y en unas condiciones poco halagüeñas. No es que no sea democrático. Es que no es práctico. Antes del Gobierno futuro, es el actual, ese que hoy por hoy resulta complicado para un nacionalismo a caballo entre la ausencia de costumbre –y por tanto de inexperiencia– en la vida institucional y el acoso y derribo de una oposición ávida por desplazarle del poder».

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